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Vaper

Vaper, ¿una moda inofensiva?

Por estos días es muy común ver en las calles el uso de dispositivos electrónicos reemplazando el uso del cigarrillo sobre todo en población adolescente y joven.  ¿Pero qué es un Vaper?

Este es un dispositivo electrónico, compuesto por 4 partes:

  • Un cartucho, que contiene una solución líquida con variadas cantidades de nicotina, saborizantes y otras sustancias químicas.
  • Un elemento calorífero (el vaporizador)
  • Una fuente de energía (generalmente una pila)
  • Una boquilla por donde se inhala.

El Vaper cuenta con un mecanismo completamente diferente al del cigarrillo debido a que se enciende mediante un sensor una vez el usuario realiza un puff o “vapeo”, este activa una bobina electrónica que calienta y vaporiza el líquido creando un humo de vapor.

El auge que ha tenido este dispositivo ha generado mucha controversia en cuanto al daño que pueda causar en la salud humana. A propósito, organismos como la agencia reguladora europea y la FDA (Food and Drug Administration, EEUU) han determinado que los Vapeadores son productos de tabaco y, por lo tanto, podrían producir los mismos o similares efectos nocivos que los cigarrillos convencionales, por ende, la salud se vería igualmente afectada.

Los efectos del “Vaper”, según la evidencia, están determinados por:

  • El tipo de dispositivo utilizado, teniendo en cuenta la velocidad con la que se produzca el calor, además de la variabilidad química de los líquidos y saborizantes.
  • Contenido del líquido: La gran mayoría de los líquidos de los dispositivos, contienen glicerina vegetal, propilenglicol, saborizantes y otros aditivos, entre ellos, la nicotina. La glicerina vegetal y el propilenglicol, junto con muchos de los saborizantes contenidos en los líquidos, están permitidos para su consumo oral.

Un estudio que cuantificó los potenciales componentes tóxicos del vapor de tres líquidos de diferentes dispositivos encontró seis constituyentes principales en los líquidos: propilenglicol, glicerina, nicotina, etanol, acetol y óxido de propileno. En los aerosoles generados por estos vaporizadores identificó 31 componentes, incluyendo nicotina, nicotireno, folmaldehido, acetaldehido, acreolina, acetol, diacetil y glicidol.

Otros estudios han identificado especies oxígeno reactivas, compuestos orgánicos volátiles, muchos de los cuales no aparecen en las listas de ingredientes y componentes tóxicos asociados a los saborizantes.

Además, se han reportado pequeñas cantidades de metales pesados y, al menos, 20 carcinógenos conocidos (como el óxido de propileno, formaldehído, glicidol) y agentes teratogénicos tanto en el líquido como en el vapor.

Según estudios, la inhalación a largo plazo de algunos de estos componentes se ha asociado con afectaciones a la función pulmonar.

Así mismo, se ha identificado también en el aerosol etilenglicol, el cual no ha sido aprobado para su consumo en humanos.

  • Comportamiento y experiencia del usuario: un estudio encontró que los estudiantes que habían usado cigarrillos electrónicos antes de ingresar a 9.0 grado tenían más probabilidades que otros de comenzar a fumar cigarrillos u otros productos de tabaco en el año siguiente.

Existen actualmente varias áreas de incertidumbre y preocupación en cuanto al uso a largo plazo de los Vaper. Primero, los efectos de la inhalación del vapor sobre la salud respiratoria. Segundo, la posibilidad cierta de que representen un puente hacia el consumo posterior de cigarrillos convencionales, especialmente en los jóvenes. Tercero, la escasa regulación y control de calidad de los contenidos de los, cada vez, más numerosos líquidos y saborizantes disponibles.

Así que ante la pregunta si se recomienda el uso de estos dispositivos, la respuesta es NO.

Sin embargo, más allá de prohibir los “Vaper”, debería exigirse que se regularan como productos estandarizados y, en caso de utilizarse como tratamiento para abandonar el cigarrillo, se les demanden también los mismos requerimientos de seguridad que a los otros tratamientos antitabaco. Bajo este contexto, su uso debería ser sólo bajo supervisión de personal entrenado en terapia de cesación tabáquica, por lo que su venta debería ser estrictamente regulada.

 

Fuentes:

  • https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/cigarrillos-electronicos-e-cigs
  • https://scielo.conicyt.cl/pdf/rcher/v33n2/0717-7348-rcher-33-02-0118.pdf

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